Una casa que respira.

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Descubrimos el refugio de Thomas Niederste-Werbeck y su marido en Artà, al noreste de Mallorca. Una vivienda con patio y jardín, donde el interiorista alemán ha creado espacios en los que dialogan la naturaleza, la artesanía y el diseño nórdico.

Porches, terrazas, un jardín y un patio rodean la vivienda proyectada por Sergi Bastida con interiorismo del propietario.

El salón gira en torno a una mesa de madera reciclada. La butaca tapizada de ocre la produce Donghia. La de azul grisáceo es el modelo Egg de Arne Jacobsen para Fritz Hansen. El taburete-mesa es de Christian Liaigre. La alfombra fue adquirida en Marruecos, y las esculturas, en Sudáfrica. Sobre la mesa, el jarrón y el cuenco de madera son de Ernst Gamperl. La lámpara Akari de papel es un diseño de Isamu Noguchi que produce Vitra.

Thomas y Frank, y sus terrier irlandeses Cooper y Buddy.

En el baño, completamente blanco, la bañera es un diseño producido por la empresa Duravit. El taburete es africano.

La isla de la cocina es de Doimo Cucine. Las encimeras y los suelos son de piedra de marés. Los cuencos y platos, de Stillsegler. Y la lámpara flexo, el modelo Jieldé de Jean Louis Domecq.

Cama de Aupen y sillas Wishbone de Hans Wegner para Carl Hansen & Søn. Lámpara de Jacobsen (producida por Louis Poulsen).

En el comedor —convertido en mesa de trabajo con una butaca de los Eames—, la mesa fue adquirida en un mercado de anticuarios y está iluminada por la lámpara de techo Artichoke de Poul Henningsen que fabrica la empresa Louis Poulsen. Las luminarias de pie son una Akari de Noguchi y el modelo ODA que Sebastian Herkner ideó para la firma Pulpo.

La terraza del dormitorio principal y el salón de la casa tienen vistas a la piscina y al comedor bajo la pérgola del jardín trasero.

Las butacas junto a la puerta son un diseño producido por Tribù.

La puerta que cierra la propiedad se abre a un patio.

El tacto por encima de la vista. Ese es el secreto de esta vivienda mallorquina rodeada de robles y olivos. Su dueño, el interiorista alemán Thomas Niederste-Werbeck, tenía 10 años cuando conoció la isla balear. Hace tres decidió que Hamburgo era excesivamente estresante. Cerró el despacho en el que había trabajado durante 30 años y se mudó con su marido, Frank, al microclima mediterráneo. Instalado en Artà, ha abierto un pequeño estudio en el que los muebles restaurados y los nórdicos contrastan con las piezas únicas. Para él, lo auténtico parte de la tradición y, de entre todo, se queda en lo sencillo: “Una vacuna contra las modas”. Les costó tres años dar con esta casa de dos plantas. Luego en tres meses estaba instalado en ella. El arquitecto Sergi Bastida la había diseñado con forma cúbica y un patio de acceso y la construyó con piedra de marés, típica de Mallorca. El resto: porches para que la naturaleza se cuele en el comedor y la cocina y el sol se mantenga a raya. Las habitaciones de invitados están situadas en la planta baja. Y la gran terraza del dormitorio principal, recogido en la primera planta, tiene vistas sobre el campo mallorquín.

Producción de Martina Hunglinger

Estudio TNW design

Fuente: elpais.com