Viviendas en altura que le hacen bien a la ciudad

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La Plata – Argentina 

El estudio M3 Arquitectura proyectó un conjunto con el objetivo de hacer un aporte valioso al contexto urbano. Estrategias para que una obra saque provecho de su entorno.

Imponente, el Parque San Martín es un punto de encuentro entrañable para muchos platenses. La feria de los fines de semana, los partidos de fútbol, los juegos de plaza, el circuito deportivo y los picnics con mate son habituales en este espacio que junto con el Paseo del Bosque, las plazas Rivadavia, San Martín y Moreno forma parte del eje “verde” del casco urbano fundacional.

¿Cómo aportar vitalidad a un sitio de por sí vital? Las fundadoras del estudio M3 Arquitectura, María Eugenia Aguerre, Mariela Casaprima y María Juliana Fullone hablan de “tácticas de infiltración”. “A lo largo de estos años hemos llevado a cabo estas prácticas entendiéndolas como maneras de actuar dentro de la ciudad existente, intentando sacar ventajas de oportunidades desaprovechadas, completando tejido urbano y colaborando con la consolidación de nueva vida en barrios adormecidos”.

Aunque éste no sea el caso del barrio en donde se ubica el edificio de la intersección de las calles 24 y 50, es cierto que el lote presentaba un desafío que, mal resuelto, hubiera afectado negativamente al entorno. De forma triangular, el terreno limitaba las alternativas para levantar un conjunto de viviendas que sume las bondades de su entorno y que a su vez, destaque la belleza de la zona.

“Una de las primeras decisiones fue la creación de un patio o atrio de entrada de forma de crear un umbral urbano entre lo público y lo privado”, admiten sus autoras, y dan más detalles: “Pensamos al edificio como una superposición de viviendas urbanas en altura, francamente relacionadas con el exterior a través de grandes ventanales, balcones y terrazas”.

Las proyectistas consideran que el potencial espacial no se agota en la envolvente exterior, por el contrario, aseguran que es necesario superar “la encrucijada claustrofobia del típico departamento urbano”. Esto implicó, según explican, una búsqueda con el fin de que el proyecto trascienda la necesidad de maximizar la rentabilidad económica y las limitaciones de la normativa. “La búsqueda espacial, la contundencia formal, la rigurosidad geométrica, la racionalidad estructural, el trabajo de luz y la perfección del detalle aparecen como constantes que se verifican a lo largo de esta y de todas las obras del estudio”, sintetizan.

Uno de los objetivos fue liberar la esquina lo que, sumado a la condición natural del patrón urbano (la consolidación de la línea municipal) derivó en la decisión de yuxtaponer un volumen central que contiene el núcleo circulatorio con bandejas horizontales que alojan las viviendas y que se adueñan de las vistas privilegiadas del lugar.

Según las arquitectas, “esta operación no solo abre la perspectiva al verde como principal protagonista sino que también ayuda a aligerar su presencia en la visión que se obtiene desde el parque al edificio”. Esto es: desde el espacio público, el conjunto se percibe como un cuerpo anguloso que aumenta la verticalidad y su “carácter plano”.

El proyecto está organizado a partir de una planta baja libre que oficia de ingreso y cocheras, un desarrollo de siete plantas que concilian cinco niveles de semipisos y dos niveles de viviendas de mayor metraje. Como remate se propone una planta semipública que aloja un salón de usos múltiples, solárium y pileta.

Entre ambos volúmenes se conforma un vacío definido como pulmón verde potenciado por la permeabilidad visual que genera la planta libre entre ambas calles.

El diseño responde a una estructura independiente que se resuelve en grandes voladizos con la intención de que se advierta como un conjunto, y no como elementos aislados vinculados entre sí. Para esto, las salientes se construyeron a partir de losas apoyadas ménsulas, “un planteo que resultaba más rígido que si las losas fueran en voladizo, en tanto que el tabique del ascensor es el elemento que toma los esfuerzos laterales originados por la acción del viento”, explican.

La imagen del conjunto surge de entre las vigas perimetrales -que por momentos se convierten en parapetos- y una combinatoria de carpinterías y postigos de chapa que le aportan un toque lúdico, al esconder partes del edificio. Por otra parte, estos paneles controlan la luz, la privacidad y el registro desde la calle, al tiempo que configuran una fachada dinámica en función de los usos de sus habitantes.

“Nos preocupa pensar la vivienda contemporánea con todo lo que ello implica: conformar nuevos programas, entender nuevas formas de apropiación y uso acordes a los nuevos modos de habitar, encontrar nuevas articulaciones, en síntesis, ir en búsqueda de mejores proyectos que interpreten y traduzcan en ‘arquitectura’ las necesidades del mercado sin que ello implique una renuncia a búsquedas arquitectónicas y urbanas”, aseguran las autoras.
Fuente: Clarin / Arquitectura