Basílica Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé

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Centro religioso y cultural de nuestra tierra con un imponente diseño arquitectónico.

La Basílica Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé es un templo sagrado ubicado en la Ciudad de Caacupé – Departamento de Cordillera a unos 54 km de Asunción.

El Santuario de la Virgen de Caacupé es una basílica católica de nuestro país que fue inaugurada el 8 de diciembre de 1765 convirtiéndose en un lugar de peregrinación para muchos creyentes de todos los puntos de la nación.

La iglesia recibió la visita de dos papas diferentes: Juan Pablo II, en mayo de 1988 y Francisco en julio de 2015.

El nombre Caacupé deriva de la palabra guaraní ka’aguy kupe, que significa «detrás de la hierba» o «detrás del bosque de hierba».

Caacupé es considerada la capital espiritual de Paraguay porque alberga el santuario más imponente del país.

El templo además de adoptar el estatus de catedral, es considerado por la colectividad católica como santuario nacional y basílica menor.

Basílica de Caacupé desde el punto de vista arquitectónico

En el año 1978, se presentó la Basílica en construcción y la antigua capilla de la Virgen de los Milagros, que luego fue cambiada de lugar a la zona de Tupãsy Ykua.

La piedra inicial fue colocada el 15 de abril de 1945 por monseñor Juan Sinforiano Bogarín.

El obispo manifestó que la Basílica es fruto del aporte de cada paraguayo que llevó un lapso de 61 años para llegar al final de su construcción

Ya por el año 1883 se reconstruyó el templo mirando al S.O.; en 1885 durante el gobierno del Gral. Bernardino Caballero se logró culminar la torre, el frente y otros detalles de la morada de la Virgen.

En la Guerra contra la Triple Alianza fue lugar de recogimiento y de hospital; durante la guerra con Bolivia (1932-35) fue considerado como el Altar de la Patria.

Diseño y elaboración del Proyecto

Inicialmente el proyecto original había sido elaborado por el Arq. Miguel Angel Alfaro, ex intendente municipal de Asunción, el profesional estaba inspirado en las monumentales basílicas del renacimiento europeo.

Arquitectos responsables de la edificación final

Con el paso del tiempo la obra sufrió grandes modificaciones hasta que fue continuada por los arquitectos Silvio Feliciángeli, Edilio Morales y Rodrigo Castillo hacia 1975, con un proyecto más sencillo y funcional.

Una de las obras arquitectónicas más sagradas en el mundo

Junto con otros dos santuarios en el mundo (la de Czestochowa, en Polonia, y Montserrat, en Catalunya, España), la Basílica de Caacupé es la única a nivel mundial que reúne las condiciones esenciales de fe y nacionalidad de un país.

Una historia detrás de la obra

En el pueblo de Tobatí vivía José, indio guaraní. A su regreso un día de las selvas del valle Ytú con un gran trozo de madera, contó que se había encontrado ante indios mbayá (tribu que había decidido pelear contra la colonización española y portuguesa), a los que consideraba muy peligrosos.

El indio corrió, y encontró un grueso tronco tras el cual se escondió. En ese momento prometió que con la madera del árbol protector tallaría la imagen de la Virgen, si es que llegaba a salir con vida del trance.

Los mbayás siguieron de largo sin advertir su presencia, y el indio, agradecido, en cuanto pudo regresar tomó del árbol la madera que necesitaba para esculpir la estatua.

El tronco le alcanzó para dos tallas: la mayor fue destinada a la Iglesia de Tobatí y la más pequeña la conservó el indio en su poder, para su devoción personal.

Los misioneros jesuitas decían que en el sitio preciso de la aparición había brotado agua milagrosa, la que había ayudado a los guaraníes a sobrevivir el calor del verano.

Criticas acerca de la remodelación del emblemático templo

Anteriormente descansaba un templo histórico que fue demolido para dar paso a la actual basílica de Caacupé;  muchos seguidores y creyentes manifestaron que se había eliminado una iglesia típica paraguaya.

Estructuración de la Antigua Iglesia

El primer santuario dedicado oficialmente a la Virgen de los Milagros fue levantado en el terreno donado por doña Juana Curtido de Gracia, luego de una serie de acontecimientos providenciales. La construcción efectiva comenzó el día 4 de abril de 1770, en el mismo lugar ocupado actualmente por la basílica. Esta fecha fue la elegida por el gobernador Carlos Morphi para fundar Caacupé, reconociendo su merecimiento como centro religioso y lugar de peregrinaciones.

Una vez comenzada la obra no paró hasta su terminación con el consiguiente desbordante entusiasmo del pueblo; pero ciertamente su inicio no fue fácil.

Unos querían levantar el templo en el terreno donado por doña Juana Curtido de Gracia y otros en Loma Guazú. Este terreno ya está afianzado por escrituras públicas, opinaban los primeros; por la otra parte, los partidarios de Loma Guazú decían que ese lugar era el más apropiado por ser de mayor altura y de gran belleza.

Instalada la controversia, se recurrió al arbitraje del Juez Comisionado y Jefe Político residente en Tobatí, quien falló a favor de los partidarios de Loma Guazú, donde comenzó de inmediato la construcción del templo; pero todo lo que se construía rodaba por el suelo debido a torrenciales lluvias, tormentas, incendios o temporales, contratiempos en los cuales los vecinos creían ver una desaprobación divina.

Al final, los partidarios de Loma Guazú se rindieron y comenzó la nueva construcción en el terreno donado por doña Juana Curtido de Gracia; allí por lo visto estaba la predilección de la Virgen de los Milagros.

No obstante, Caacupé seguía formando una sola circunscripción con Tobatí y Capilla Duarte llamada luego, hasta el día de hoy, Arroyos y Esteros. Así siguió Caacupé hasta el gobierno de don Carlos Antonio López.

En 1852 un rayo cayó sobre la iglesia dañando en parte la imagen. Una gran tristeza se apodero de los creyentes que pronosticaron oscuros vaticinios, cumplidos luego al desencadenarse la Guerra de la Triple Alianza o “Guerra Grande”.

En 1856 por tercera vez se amplió el santuario que en terreno propio, cobijaba a la Virgen que recibía la veneración de sus hijos. Esta apacible tranquilidad se vio turbada durante la primera etapa del gobierno de Francisco Solano López.

Una disposición gubernamental ordenaba la construcción de un templo en una de las prominencias de la serranía hacia el lago Ypacaraí. Una inmensa tristeza se apodero de la comunidad caacupeña, puesto que a ese templo seria trasladada la imagen de la Virgen de los Milagros, vértice luminoso del más hondo sentimiento colectivo. El gobierno intentaba asociar materialmente la sagrada imagen con el Lago Ypacaraí donde fuera encontrada flotando sobre el agua.

Del otro lado, en Patiño, se encontraba la casa de campo de la familia López; un santuario en frente, en un lugar destacado, daría magnificencia al paisaje. Su aguda torre se reflejaría a la mañana sobre el esplendido lago. El tesoro de la Virgen ascendía en ese entonces a 60.000 duros, además de una valiosa colección de joyas; con semejante suma bien administrada, se podía levantar un santuario realmente imponente. Estando en ejecución los trabajos de desmonte, sobrevino el tremendo azote de la guerra y entonces todo quedó paralizado.

La historia del Tupaó Tuyá duró exactamente 210 años y 7 meses, siendo el 4 un número emblemático de esta historia.

Característica de la obra y un estilo renacentista

El Arq. Miguel Alfaro quien se recibió en la Universidad de Roma como arquitecto e ingeniero civil, era un católico muy creyente, razón por la cual diseño un proyecto en base renacentista, inspirándose en las obras de los grandes arquitectos de Italia, e ideó una construcción pura como la Virgen. Lástima que la modificaron, por economizar y apurar los plazos”

En el año 1941, comenzó la obra, para la cual el arquitecto Alfaro hizo traer en carretas piedras del cerro Cristo Rey.

El 15 de abril de 1945, dentro del programa de los festejos jubilares (que en esa época conmemoraban el cincuentenario de la consagración episcopal de monseñor Juan Sinforiano Bogarín) se realizó la “bendición y colocación de la piedra fundamental de la futura basílica” en Caacupé.

El 25 de julio de 1962, el proyectista inscribió su obra en el Registro de la Propiedad Intelectual.