Vivienda María Emilia

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El ser humano desvalido y desprovisto de herramientas, decide transformar su hábitat.

Ante la necesidad de resguardarse y resguardar a los suyos, construye su propia caverna.

Con el correr de los años domestica el fuego y descubre que la tierra debajo del fuego se había vuelto roca.

Hoy 70.000 años después, seguimos construyendo con los mismos materiales que nuestros antepasados, con agua y tierra, y el propósito sigue siendo el mismo, resguardar a los que más queremos, resguardarnos.

La vivienda María Emilia, es una casa producto de la experimentación, los ladrillos fueron colocados cuidadosamente, en ocasiones en el piso y luego levantados en forma de paneles, contra tutores aplomados y en otras simplemente con el objetivo de alivianar la losa.

Ubicada en Barrio Jara, uno de los barrios tradicionales de la capital del Paraguay, zona residencial, sin muchos edificios en altura con lotes cada vez más pequeños y costosos.

Asunción de clima cálido y húmedo, es donde nos toca vivir y construir esta vivienda en una parcela urbana de 8 metros x 40 metros en una zona elevada de la ciudad próxima al Rio Paraguay.

La vivienda se generó a partir de dos volúmenes conectados por un puente. Una sucesión de patios ilumina, ventila y da vida a la casa.

El encargo consistía en la construcción de la vivienda que debía contar con 3 habitaciones, sala-comedor, cocina y cochera. Desde un comienzo planteamos la construcción de la vivienda en etapas donde construiríamos el sector social en planta baja y una habitación ya que éstas eran necesidades urgentes por su estado de vida sin hijos, en el transcurso de la obra íbamos a ir viendo como avanzábamos y como ir cerrando la construcción con algunas estrategias constructivas.

La casa se compone de dos plantas, la planta alta sector intimo consta de dos volúmenes enfrentados de 5 x 8 metros unidos por un puente de 5 x 2,5 metros elevados sobre pilares modulados para coincidir en vértices de la vivienda que cobijan la planta baja en la cual se desarrollan los espacios sociales.

La estructura debido a las características del terreno nos obligaba a fundar con pilotines y contar con losas de 25 centímetros de espesor lo que conlleva un gran costo económico. Para reducir dicho costo colocamos dentro del encofrado cubos de ladrillo de 25 x 25 x 16 cm distribuidos en toda la losa y un cielorraso de ladrillos que nos permitían ahorrar espesor y en terminaciones. Con este sistema redujimos el espesor de la losa a 5cm, como capa de compresión, y nervios de 12cm. donde van las armaduras, al reemplazar cerámica por hormigón conseguimos una losa más liviana y por sobretodo más económica.

La vivienda genera un recorrido interno en donde se van experimentando diferentes sensaciones con las texturas, luz y sombra.

La vivienda sigue al igual que la vivienda de nuestros antecesores, siendo el lugar de encuentro, el lugar donde se ve la vida pasar que intenta encontrar en lo cotidiano de los materiales una chispa de oportunidades de construcción para otras personas y que siente las bases para nuevos conocimientos a partir de los experimentos realizados.

La sucesión de acciones a tomar más la paciencia y esfuerzo de María Emilia nos permitió terminar la casa, unos 200 metros cuadrados de puros problemas resueltos.