Casa El Boldo

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ARQ. JUAN EDUARDO SALINAS – SUN ARQUITECTOS
– ZAPALLAR – CHILE

El proyecto se encuentra emplazado frente a la bahía de Zapallar, exclusivo balneario en la región de Valparaíso, a 169 km de Santiago de Chile.  Una casa aislada en el bosque a 450 m sobre el nivel del mar, en la ladera sur del cerro donde se encuentra el Parque El Boldo. Gruesos muros de piedra modifican la extrema topografía en niveles habitables, logrando dos planos horizontales, entre medio del bosque, que dan virtud al territorio y arraigan la arquitectura en una íntima relación con su entorno y el bosque que lo envuelve.  Su compleja diversidad de materiales se equilibra y relacionan aceptando cada cualidad y sus contrastes, logrando moderar sus condiciones, emparentando la apariencia entre el hormigón, la madera, la piedra, y el mármol, todos materiales nobles y longevos, que contrastan su rústica y cálida persistencia, con el cristal  y el techo de acero, materiales que otorgan un aspecto contemporáneo, una cara innovadora y mixta hacia el exterior.

PROGRAMA

El espacio interior se resuelve en dos plantas, un nivel de acceso y uso principal, con el estacionamiento, y todas las áreas de servicios reunidas, comunicado con los espacios de estar, como living, comedor y terraza, que se conectan de manera fluida en un solo nivel, desde la habitación principal a la piscina. Este espacio de libre desplazamiento brinda una habitabilidad y confort a los dueños de casa,  una pareja de la tercera edad, que encargaron como requisito primordial, proporcionar este tránsito continuo sin desniveles, debido a su edad.  Rematando el extremo del circuito habitacional se encuentra  la sala de estar,  que conquista una transparencia casi completa con el exterior, en una íntima relación con el cerro, su vegetación, y las vistas a la playa.

VOLUMETRIA

La composición horizontal de la casa se divide entre dos realidades que contraponen sus características;  Un cuerpo semienterrado de piedra que emerge desde la topografía, configura el acceso como una cueva ancestral, que destaca la rudeza del material y se cubre de manera orgánica con un techo vegetal, que da continuidad al cerro sobre la zona de servicios, ocultando parte de su envergadura, controlando su presencia como fachada superior en la vista desde los senderos del parque a sus espaldas. Separado por una secuencia de patios de luz y techos acristalados, se encuentra el volumen habitacional, cálido pabellón de madera  tipo galpón y una cubierta en condición de cáscara, como un bote de madera invertido, que se inclina según el uso y la grandeza del espacio, acompañando al terreno en pendiente en su misma gradualidad de corte.

Interior con vocación de exterior, liviano en su esencia y amplio en sus relaciones de uso, que premian la permanencia en virtud de lo lejano.

La casa se orienta con las vistas predominantes a la bahía, de espaldas a la orientación del sol, lo que obliga a recibir la luz natural de manera cenital, por medio de tragaluces que capturan y transmiten la luz natural al interior y así brindar calidez a los espacios. El techo vegetal por sobre la cocina es atravesado por la gratificante luz cenital, dándole dignidad a un sector de servicios ensimismado e independiente.