UNA ESTRELLA QUE SE APAGA – HOMENAJE AL ESCULTOR GUSTAVO BECKELMANN

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El arquitecto, escultor, diseñador y docente, Gustavo Beckelmann, nació el 17 de diciembre de 1963. Un reconocido artista que llevó en alto nuestro país en diversas partes del mundo. Formado bajo las alas del célebre Hermann Guggiari, inició su recorrido artístico en el año 1985, que lo llevó a países tales como Sudáfrica, España y Holanda, Italia, Alemania, entre otros.

Sus obras se han destacado por un profundo simbolismo, como la que se observa en sede del Ministerio de Defensa y otras que adornan los paisajes asuncenos.

En una ocasión, el artista expresó lo siguiente,

“Asunción es una ciudad que básicamente está desnuda ya que todas las demás grandes ciudades se caracterizan por estar llenas de arte público”.

Con motivo de una exposición en 1998, el escultor Herman Guggiari dijo, “Entre los escultores que mejor aprovecharon la técnica de la cera perdida se destaca Gustavo Beckelmann, quien además de montar una buena fundición, realizó en ella magníficos trabajos surrealistas. Vierte de sus crisoles periódicamente un mundo de personajes fantásticos de gran expresión que admiramos con placer”.

El artista se destacaba siempre por realizar trabajos en bronce considerado uno de los más nobles materiales para la escultura, un tiempo después por accidente empezó a trabajar con otros materiales como madera, metal, vidrio, acero inoxidable, papel hasta mármol.

Sus obras siempre estuvieron inspiradas en sus principios diciendo,

“A mí no me gusta cómo está el mundo y emito una opinión al respecto. Me encantaría proponer una solución, pero lo que hago es proponer una alternativa”.

En una ocasión le preguntamos cuál de sus obras era su favorita y nos respondió con la siguiente frase,

“La que más me gusta es la que todavía está en mi cabeza”

Pero lo que sí resaltó es que una de sus más queridas es la que realizó en el 2002 en la sede del Ministerio de Defensa, inspirada en un verso de la música Patria Querida” que dice “Serán allá nuestros pechos las murallas”, destacó además que utilizó moldes sacados de varias personas hasta incluyó el torso de una mujer embarazada que muy contenta le dijo “lo primero que pensé es que cuando mi hijo crezca le voy a decir, mirá vos estabas ahí adentro”. Otra de sus obras especiales fue “Babel”, el trabajo que lo obsesionó durante 10 meses en los que trabajó de 8 a 8 y de lunes a lunes.

“Para mí el arte es libertad. Es una expresión límite de la libertad. No hay ninguna regla y te permite hacer absolutamente lo que quieras. Es la expresión más grande de la voluntad”.

El artista falleció a los 54 años a causa de una afección hepática, el 1 de noviembre del 2017.