Palacio 1887, ex casa matriz Oga Rapé

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1. EL OBJETO.
Su Historia
La construcción del edificio, se inició en el año 1887. Su diseño y dirección de obra estuvo a cargo del arquitecto Juan Colombo, de nacionalidad italiana, el mismo que dirigió la construcción de la iglesia de la Encarnación.
El primer dueño fue el Dr. Esteban Rojas, hijo de Víctor Rojas, militar de la Guerra Grande.

En plena construcción fue adquirida por Don Francisco Milleres, propietario del primer banco del Paraguay: “Banco Milleres”, que funcionaba en la esquina de Palma y 15 de Agosto, hoy Farmacia Vicente Scavone. Don Francisco falleció antes de ver concluida la obra, pero sus descendientes la finalizaron en el año 1890.

El inmueble propiedad de los herederos de Don Francisco, fue adquirido por Oga Rapé SA de Ahorro y Préstamo para la Vivienda, el 4 de marzo de 1977. El mismo fue inaugurado como local social en junio de 1977. La ampliación del edificio y adecuación como casa matriz fue realizada en el año 1985 por el Arq. Antoliano Colman y el Ing. Antonio Gómez Ventre. Se extendió el bloque del edificio hacia el patio trasera, se replantea los tramos de la escalera y se disponen nuevos espacios interiores: una bóveda, dos entrepisos.
En 1998 tras la quiebra de Oga Rapé, las oficinas siguieron funcionando por 17 años en situaciones precarias, hasta el mes de abril de 2015. Habiéndose finiquitado el proceso de venta del edificio a una entidad corporativa, se encarga la Restauración y Puesta en Valor del mismo a los Arquitectos Gilda Urbieta y José Ma. Calvo.

Su estética
El aspecto estético formal del edificio original se lo puede enmarcar dentro de la arquitectura denominada ecléctica por la combinación de dos o más estilos arquitectónicos, con predominio de características neoclásicas italianizantes, del siglo XIX.
En el dibujo de la fachada se puede observar el estilo neoclásico puro sin ornamentos; el acceso que se encontraba originalmente sobre la calle Haedo actualmente se encuentra en la ochava, donde antes había una ventana. Se puede ver el zócalo con almohadillado de piedra y el tratamiento del muro en planta baja es diferente al de la planta alta que es liso.

Se observan pilastras adosados al muro y una gran cornisa de remate, la cual contiene además del entablamento recto, paños alternados de balaustres y muro ciego.
En planta baja y alta las aberturas están enmarcadas por molduras y poseen balcones con profusión de detalles decorativos y balaustres.
El último módulo sobre la calle Chile desde la ochava es parte del proyecto de ampliación 1985, imitando el estilo del resto del edificio.

2. EL DESAFÍO
Al tiempo de abordar el trabajo, se tuvo muy en claro que el mayor desafío estaría en conciliar las pretensiones de rentabilidad máxima (traducida en mayor cantidad de m2 utilizables) del comitente, con nuestra vocación academicista de velar por el edificio patrimonial. Convencidos de que la mejor manera de lograr la Restauración (materia) y Conservación (idea) del edificio, es a través de la puesta en valor del mismo adecuándolo al nuevo uso solicitado, mediante la Regeneración y Rehabilitación del edificio patrimonial. La Regeneración que nos permite generar una nueva propuesta a partir de lo existente, respetando los momentos históricos identificables y ahora enfáticamente manifiestos en el edifico; y la Rehabilitación que nos permite habilitar los espacios necesarios adecuando los existentes-creando nuevos espacios, para que sirvan a las nuevas funciones solicitadas, en armonía con el contexto natural, urbano y compatible con el monumento.

En el proceso del Proyecto, no solo fue fundamental tener clara esta dualidad por parte de los profesionales intervinientes, sino también la apertura del comitente quien entendió desde el inicio del proceso de adquisición del inmueble, la importancia de esta nueva manera de abordar el negocio inmobiliario.

Asumimos como premisa base de la Restauración la recuperación de la imagen del edificio y regeneración-rehabilitación del mismo para su uso ultimo – edificio de oficinas, por lo cual el sustento de las acciones realizadas constituye el profundo conocimiento del edificio a través del análisis histórico y del hecho arquitectónico.
La eliminación de los agregados que empañen la clara lectura del conjunto o de los elementos que conforman la construcción. Para la toma de decisiones en los aspectos morfológicos y tipológicos se consideraron y evaluaron sin discriminación las intervenciones pertenecientes a distintas épocas.
Los elementos destinados a reemplazar las partes faltantes se integraron formal y tipológicamente al conjunto, distinguiéndose claramente de las originales además de haber sido documentados en forma gráfica y teórica según el caso, a fin de que la restauración no produzca falsos artísticos o históricos.

Los materiales utilizados en la intervención son enteramente compatibles con los pre-existentes, de alta durabilidad, de primera calidad, y habiendo analizado las características tonales y matéricas (en especial de las pinturas de muros), se encaminaron los trabajos a la similitud con éstas.

El criterio de mínima intervención como garantía del mantenimiento de la documentación estética, material, histórica y cultural tanto en su conjunto como a cada pieza en particular. La metodología de intervención se rige por el conocimiento y respeto hacia la materia sobre la cual se opera.

3. LA ACCIÓN
Todos los trabajos realizados se enmarcan en la premisas antes citadas. Así, se procedió a la fumigación, desinfección y sanitación de todo el edificio y su patio, principalmente contra cupi’i, ratas y otras alimañas. Una vez concluidas estas tareas, se desmontaron los restos de las oficinas, depósitos y agregados muebles (mamparas, boxes, alfombrado, etc); en paralelo se realizó el análisis-diagnóstico-registro de las patologías, lo que permitió el conocimiento acabado de las mismas, de manera a garantizar la adopción de las acciones mas adecuadas en cada caso.

Se eliminaron los agregados que afectaban estructuralmente al edificio, así como los que impedían la correcta lectura espacial, especialmente de la planta baja, de modo a devolver al edificio la dignidad que le había sido arrebatada por las malas intervenciones precedentes.

Se desmontó la cubierta de tejas/chapas en muy mal estado, se sanitó convenientemente y mantuvo la estructura de cabriadas de madera original y se ejecutó un nuevo techo liviano de chapas trapezoidales de desarrollo continuo con correas metálicas y base de placas multilaminadas embebidas en pintura ignífuga, con aislación hidrófuga y térmica de membrana asfáltica.
Se desmontaron los sanitarios ubicados en el segundo entrepiso (únicos para un edificio de cuatro niveles) así como sus instalaciones, se insertaron nuevos paquetes en cada nivel construidos con cartón-yeso con su correspondiente columna de instalaciones nuevas.

Se incorporó un zócalo técnico de cartón-yeso de 1,00m de altura y 0,15m de ancho, con una tapa de madera lustrada desmontable, que recorre todas las paredes del edificio, de modo a flexibilizar los requerimientos en materia de instalaciones (eléctrica, telefonía, intercomunicación, señales débiles, alarmas) en la medida de su necesidad. Se desmanteló la instalación eléctrica y de aire acondicionado existente (tableros, ductos, cables, artefactos de iluminación, equipos de aire acondicionado central) y, se generó toda una nueva instalación eléctrica y de aire acondicionados tipo Split, incluyéndose un transformador propio de media tensión. Se restauraron las luminarias de bronce con caireles de cristal originales y se completó la iluminación con artefactos led de luz cálida o fría según el caso, de modo a generar una luz apta para el trabajo en las oficinas, así como el realce de los espacios que potencian el valor patrimonial del edificio.

Se implemento también la iluminación monumental de las fachada de las calles Chile y Haedo, con luces a nivel de vereda, en los balcones y aberturas de planta alta, a nivel de la cornisa y el torreón de remate volumétrico del edificio. Así también la fachada interna que da al patio privado del edificio, incluyendo la jardinería especialmente proyectada y ejecutada.
La restauración pictórica se enmarcó en el cielo raso del hall de acceso y en las paredes de planta baja, ya que no se encontraron vestigios en las ventanas de prospección realizadas en los muros de planta alta. Los trabajos fueron realizados por expertos reconocidos de la Escuela de Bellas Artes y consistieron en la recuperación total del cielo raso del hall, y testigos en los muros de los dos ambientes secundarios que dan sobre la calle Haedo, que se encontraban en condiciones de ser restaurados. Éstos están a la vista, protegidos por láminas de acrílico transparente. Las tareas fueron realizadas puntillosamente con su proceso respectivo consistente en la pre-consolidación, limpieza mecánica, toma y análisis de muestras, limpieza química, reintegración de la base (estucado), consolidación de la capa pictórica, liberación de repintes, reintegración cromática y reintegración del dorado, sellado de protección final.

Se realizó también la restauración de la puerta tallada de madera de acceso principal, así como de las aberturas interiores de los salones de planta alta, las cuales luego del proceso de restauración se dejaron al natural con terminación de lustre incoloro. Sin embargo, las puertas, ventanas y persianas exteriores, debido a su pésimo estado de conservación, fueron sustituidas por aberturas de vidrio templado.

En cuanto a la restauración de las fachadas, visto la ausencia de patologías estructurales de consideración, se procedió a la integración matérica de revoques, molduras, cornisas y elementos decorativos (similares en sus características a los existentes) y el tratamiento de las mismas en cuanto a su terminación (pintura) a partir de los estudios estratigráficos y matéricos de las capas de pinturas existentes en la misma. Así también, se conllevaron los trabajos de pintura general en sus interiores.

4. EL RESULTADO
A la vista de los trabajos concluidos, mas allá de la manifiesta satisfacción del cliente o del valor que nosotros podamos darle, que hasta podría pecar de subjetiva, basta mirar el efecto multiplicador, las réplicas del modelo de intervención, (tímidas?, desacertadas?, improvisadas?) que se realizaron en todo el trayecto de la calle Chile, desde Humaitá hasta Haedo para confirmar que el desafío fue cumplido exitosamente; la Puesta en Valor pretendida, tanto en la recuperación de la dignidad del edificio visto como monumento, como en su adecuación al nuevo uso en armonía con el contexto natural y urbano, es una realidad.