Nº 130 – Compromiso de una Reflexión Anual

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La mayoría de los medios de comunicación, en esta época de año, realizan un recuento de los más relevantes acontecimientos en diferentes ámbitos. En nuestro caso nos dirigimos a los lectores con el objeto de intentar extraer referentes positivos con relación a la arquitectura, con alternativas válidas sobre las diferentes expresiones arquitectónicas en nuestro ambiente físico.

Marco Vitrubio proponía en su tratado “De Arquitectura” que toda obra arquitectónica descansa sobre estos tres principios clásicos: Resistente y firme, Útil y funcional, Bella y armónica, y sigue tan vigente ya que aparece impreso en la medalla del premio Pritsker de la arquitectura, entregado anualmente al arquitecto seleccionado. Los cánones fueron cambiando a lo largo de la historia y en la actualidad hay una multitud de corrientes y arquitectos diseñando edificios en diferentes direcciones; unos mantienen estos preceptos y otros han decidido proseguir con la ruptura de los mismos buscando el equilibrio perfecto de otras formas de comprensión de la arquitectura.

Saturados de racionalismo y modernidad los arquitectos contemporáneos empezaron a tomar su propio camino explorando las posibilidades masivas de las formas, y así tenemos nuevas propuestas algunas serias y otras que nos asombran por su audacia, y de las cuales tenemos un abanico de ejemplos en las páginas de internet. La arquitectura realizada por los jóvenes arquitectos paraguayos lejos de incursionar en audaces formas y sofisticados métodos de equilibrio y sustentación, buscan una pureza de formas, volúmenes claros, espacios de múltiples funciones, intervención del paisaje, supeditada a la búsqueda de confort con orientaciones apropiadas y manejo de los vientos dominantes con protecciones apropiadas Con relación a los valores estéticos, las grandes trasparencias utilizadas con frecuencia es una solución válida cuando la obra está implantada en generosos predios que permiten valorar el paisaje natural que lo rodea. Como ese hecho no es una constante en nuestra ciudad los arquitectos valoran los patios interiores, en torno al cual giran la obra convirtiéndose en un elemento ordenador.

La arquitectura paraguaya está sobresaliendo con la figura del arquitecto Solano Benítez connotado expositor, premiado por la BSI Swiss Architectural, premiado en la Bienal Panamericana de Quito, fundamentalmente por la experimentación de nuevas técnicas constructivas para“construir la habitabilidad del hombre o una sede que asegure y propicie su vida” según sus propias palabras. Invitado por universidades como Harvard y otras de renombre internacional llevo al más alto nivel la arquitectura paraguaya capaz de modificar de manera constante la forma de nuestras vidas acompañado por la búsqueda de relación con la historia, la memoria del lugar y la preocupación por el verde que señala particularmente nuestro tiempo. Es meritorio mencionar dentro de la nueva arquitectura paraguaya los trabajos del Estudio Culata Yovai quienes proponen la rehabilitación y/o reciclaje de estructuras de edificios en altura abandonados en Asunción.

Premiados en la Bienal de Quito por la nueva manera de encarar la restauración del patrimonio, reafirmando una postura que se tiene que empezar a mirar de forma distinta; una arquitectura que alimenta el interior. En el mundo de la arquitectura la participación de la Facultad en el quehacer arquitectónico se orienta al patrimonio arquitectónico, corriente que se inició durante el Bicentenario cuando los ciudadanos asuncenos se apoderaron del centro histórico. Las restauraciones recientes, el Palacio de Gobierno, la iglesia de San Francisco y finalmente el puente de la Estación del Ferrocarril demostraron que el rescate de nuestro patrimonio urbano y puesta en valor de los edificios públicos se convierte en un punto obligado de convergencia de la política cultural. La Facultad de Arquitectura por intermedio de la Cátedra de Patrimonio ha contribuido enormemente en las bases de dichas obras, por medio de relevamientos, estudios de sistemas constructivos apropiados e investigación de documentos en colaboración con otras instituciones nacionales e internacionales, que posibilitaron el abordaje a estas obras con decisiones técnicas adecuadas para su recuperación.

Arq. Carlos Cabo de Vila